Wanna: Hola.
Jolino: Hola.
W: ¿Recuerdas el oso que me habías regalado por mi cumpleaños, cuando éramos novios?
J: ¿Qué tiene?
W: Lo regalé
J: ¿Por qué?
W: Porque ya lo tuve mucho tiempo y creo que podía hacer feliz a una niña. Es mejor eso a tenerlo aquí guardado.
J: Era tuyo. Tú decides... ¿Cómo has estado?
W: Bien, ¿y tú?
J: Bien, me ha ido muy, muy bien en el trabajo.
W: Me da gusto saberlo.
J: ¿A ti cómo te ha ido?
W: Muy bien, ya estoy por terminar la escuela.
J: ¿Ya mero te casas?
W: No creo. Lo dudo mucho.
J: ¿Sigues con él?
W: Sí.
J: Me da gusto, pecosita.
W: No me gusta que me digas así.
J: Mija, esa es de nuestros viejos tiempos.
W: Mejor te dejo, que estés bien.
Regalé el oso para no tener recuerdos de los viejos tiempos. Lo tiré todo, incluidos los sobrenombres.

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada
Visitas a la psicóloga