04 enero 2011

Es mi con-el-que-salgo

   La verdad es que no había estado antes en esta situación, tan en el limbo. En una especie de intento de relación donde no puedes hacer reclamos pero sientes que tienes el compromiso. Donde vas dando pasitos pero a veces no sabes si te estás yendo por el camino correcto o directo a un charcote de lodo.
Se siente bien salir con alguien, la verdad. La incertidumbre de "¿le gusto o no le gusto?", conocer a alguien diferente, plantearte nuevas expectativas, aguantarte las ganas de decir muchas cosas para no regarla, sorprenderte cuando recuerdan detalles banales, presentarte de la mejor manera posible (menos ñoña, más intelectual, menos ebrio, más deportista, no fumador, no lectora de TV y Novelas, siempre impecable), entre otras cosas.
   Salir con alguien está bien, conocerse está bien... pero, ¿por cuánto tiempo?
   ¿Cuánto tiempo se necesita para saber que alguien te gusta?, ¿Para decir "te quiero"?, ¿Para tomarle de la mano?, ¿Para hacerte el tonto y no volver a buscar a esa persona?, ¿Para platicarle a tus amigos de él/ella?... Para tantas cosas...
    Pero cuando alguien llega y hace las clásicas preguntas: "Oye, y el chavo ese con el que salías, ¿qué pasó?" o "¿Ya son novios?", se atora la respuesta en la garganta, porque sabes que cualquiera de las respuestas que des se va a escuchar tremendamente estúpida (porque en realidad lo es):
  • Seguimos saliendo (Después de N meses)
  • Ya somos novios (¡Ja! En la cara se te nota que no lo son)
  • Ya no salimos (Puf, no sabes ni por qué lo dijiste, ¿Deseo inconsciente?)
  • Pues es que estamos viendo qué onda todavía (¿Están viendo cómo safarse de ahí?)
  • Ah, es que mira, haz de cuenta que ahorita pues estamos más cómodos así (Sí, todos estamos más cómodos cuando no sabemos qué carajos estamos haciendo).
  • No pues es que, o sea, cuando le dije, y me dijo, pues nos dijimos.... (Sonar así de incoherente, por alguna extraña razón, tiene el mérito de ser la mejor salida. Es la descripción exacta de lo que sucede en esa relación: incoherencia pura).
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   Es chido tener un con-el-que-salgo. Se disfruta, se pasa bien el tiempo, pero después de un rato, parece que ya sólo se sufre. Las mujeres necesitamos el título, pregúntenle a la que sea y se los va a decir: "la amiga", "la novia", "la ex-novia", "la esposa", "la ex-esposa", "la compañera", "la querida", "la pareja", "la algo". La "mi con-la-que-salgo" no existe, y el de "amigovia" se siente hasta vulgar.
   Creo que, a reserva de escucharme machista, las mujeres sí somos más necesitadas emocionalmente. Quizás es por eso que aprendemos a hacernos tolerantes de este tipo de situaciones. Aguantar cuando alguien no está dispuesto a querer al cien por ciento, estar a medias con alguien, intentar enamorar a alguien que no está dispuesto a darnos nuestro lugar, hacer cosas de las que no estamos convencidas, a esperar, esperar y esperar por alguien que simplemente no se atreve o no encuentra la forma de decirnos "No me interesas". Románticas tontas, lo sabemos bien, pero creemos que, mientras no nos lo digan en voz alta, no es cierto.

3 comentarios:

Valerie Sensei dijo...

Por que no tomar la iniciativa???

Anónimo dijo...

Creo que tienes mucha suerte en el amor pero no te das cuentas estas con quien solo quiere pasar el rato contigo o que te sigue por conveniencia

Anónimo dijo...

Mira con que se la pasen agusto y disfruten ya sea de la compañía o del sexo esta bien lo malo que como hay sentimientos de tu parte después puedes sentir que solo fuiste eso la-con-quien-lo haces suerte y que con el tiempo se de algo formal =)

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