Salieron de mi cuarto y decidí que mi Everest sería el librero.
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| Mi Everest |
Me puse a gritarle a mi mamá y mi papá, pero, al estar molestos conmigo, sólo respondían: "¡¿Qué quieres?!". A lo que yo contestaba: "¡Vengan!". Pero como estaban enojados, no iban, querían que yo bajara a con ellos.
No sé cuánto rato estuve así, sé que no fue mucho, pero mientras estaba abajo del librero me pareció eterno. Cuando finalmente llegaron mis papás, levantaron el librero, los libros y fueron acomodando todo. Me revisaron y vieron que todo estaba bien. Acto seguido, terminan de recoger las cosas y ponen las crayolas nuevamente en lo más alto. Recuerdo haberlas visto y pensado: ¿Lo intento de nuevo?
Pero no lo hice. Quién sabe qué hubiera pasado en el "Ataque del librero. Parte II".


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