15 septiembre 2010

¿No te quieres ver mejor?

Debo confesar que padezco del mal que toda mujer padece: No estoy a gusto con mi cuerpo al 100%
Ya sé que todo el tiempo me la paso diciéndome que me gusto. La verdad, me gustaría deshacerme de unos cuantos kilos, que mi cabello no fuera tan corto, no preocuparme por depilaciones ni tener que embarrarme cremas a lo tonto cada tercer día para que mi cutis esté más o menos decente.
Ni tengo que decir cuánto sufrí desde que tenía 7 años porque me empezaron a salir pecas, y contrario a lo que todos me dijeron, nunca se me quitaron -ni se me van a quitar-.
Más de una vez me cruzó por la mente someterme a una cirugía plástica nomás llegara a los 20 años de edad. No diré cuáles pensaba hacerme.
Sin embargo, fui aprendiendo las formas de mi cuerpo, las tallas de ropa imposibles para mí (siempre tengo que pedir una talla de pantalón más grande... mi cintura y mis caderas son de diferentes tallas).
Pero lo peor de todo no era buscar ropa, tener cutis mixto o que mi cabello fuera ondulado y la moda fuera traerlo planchado y lacio como baba. O que mis ojos no fueran azules. Vamos, ni el tamaño de mis ojos es el ideal, nunca he escuchado un chavo que diga: "Me gustan las muchachas con ojos chiquitos, medio rasgaditos". No, siempre les gustan con "ojos grandes y expresivos"... patrañas, los míos también expresan cositas.
El problema fue siempre mi actitud hacia mí misma y hacia mi cuerpo. No tengo que ponerme a platicar aquí de cuánto he renegado viéndome al espejo, de que en la secundaria me provocaba el vómito o que durante la universidad me sometí a una dieta tremenda que hizo que toda mi ropa me quedara enorme.
Por diversas situaciones, fui aprendiendo a querer lo que yo misma fui viendo como defectos. Empezó a gustarme el hecho de que yo tuviera pecas... no todos tienen. También mi cuerpo con sus tallas desproporcionadas, mi cabello que se enchina o se alacia fácilmente (a ver, ¿cuántas pueden hacer eso?), incluso mi diente quebrado.
Cuando cambié mi actitud, pude empezar a verme mejor. Por eso me gusto mucho, así como estoy. Si me gusta lo que soy, puede que a otros llegue a gustarles. Y sino, es una pena para ellos. Para mí no, así me gusto.

Este post va como respuesta a la pregunta de mi amigo, sobre si no me quiero ver mejor porque le dije que no me operaría el busto. No, no me lo operaría, me gusto así como estoy.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Visitas a la psicóloga