29 septiembre 2010

Los Harry Potter

Un Harry Potter

Forman parte de cualquier vecindad. Por lo general son 2 hermanos y un primito, o 2 hermanos y un vecinito agregado. Como sea, casi siempre son 3. Como que no les sale bien si juegan en número par.
Los Harry Potter rondan entre los 7 y 13 años. Viven, comen, sueñan, respiran y juegan en su mundo de fantasía alimentado por una serie de películas, libros y videojuegos en los que existen la magia, dragones, brujas, hechiceros, espadas, peleas a muerte y galletas con leche.
Por lo general juegan dentro de casa o en el patio de la escuela durante el recreo, pero en ocasiones extrañas lo hacen en la calle, a veces sin cruzar de banqueta. Es ahí cuando podemos estudiarlos verlos.
Se cambian los nombres por los de alguno de los personajes famosos: Harry, Draco, Aragon, Frodo, Aslan, algún Orco (nunca les gusta ser el amigo lelo que acompaña fielmente al protagonista, prefieren ser uno de los malos antes de ser ese personaje).

Traen sus juguetes de marca original, ya sea la varita mágica de Harry, la capa de Frodo, alguna batimugre de Batman o el machete de Juan Charrasqueado. Tener ese juguete les da el derecho de ser ese personaje por siempre jamás. Si tienen una mascota, la transforman. Si es perro ahora es dragón, si es cotorro ahora es el ave fénix y si es gato ahora es escritorio.
Los Harry Potter viven ese mundo como si fuera real. Su ropa, su mochila, sus cuadernos, sus lentes, su peinadito, su forma de actuar. Transpiran la fantasía por todos lados.
Sus papás de plano los ignoran y les siguen comprando los tiliches de los personajes para poder trabajar a gusto sin ellos. Los Harry Potter están en la calle, jugando a aventarse hechizos y a tomarse pociones en búsqueda del anillo mágico que les quitará a los malos de encima. Nunca hay princesa que rescatar ni heroínas al lado. La niña que le entra a estos juegos con ellos suele intimidarlos bastante. Así que mejor se aíslan del sexo femenino.
Cuando alguien, sin querer, entra en esa burbuja mágica (ya sea una vecina que pasó caminando, la camioneta del gas o el señor del agua) los Harry Potter se avergüenzan de su juego, agachan la cabeza y se regresan a donde estaban, deseando con todas sus fuerzas que no los hayan escuchado. En cuanto ese ente extraño que llegó a desbaratarles el juego se retira, los Harry Potter le echan un maleficio a sus espaldas.

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