08 septiembre 2010

La Wanna durmiente

En el libro "Doce cuentos peregrinos", de García Márquez, aparece la historia de La Bella Durmiente. Trata sobre una hermosa joven que aborda un avión, y el protagonista de la historia sufre todo el trayecto debido a que ella está dormida.
Siempre que he tenido que subo al camión que va de Wannatitlán a Wannalajara, tomo un asiento, y a veces, muy raras, pero a veces, se sube alguien más al lado mío. Me ha tocado de todo: Señoras gordas que abarcan la mitad de mi asiento, señoras que me hacen pláticas, viejitos que ríen mucho con las películas del camión, estudiantes que van leyendo, monjas... Pero hace mes y medio me tocó de compañero de asiento a un chavo como pocos me toca ver. Alto, de ojos y cabello claros, bonita cara, gran sonrisa, buenmozo el tipo, pues. Se sentó a mi lado y empecé a recordar el cuento de García Márquez.
Al despertarme -porque me quedé dormidísima, estoy segura- el compañero de asiento me veía con una cara de horror, los demás pasajeros, todos viéndome, y les juro que hasta sentí que la baba se me estaba empezando a salir de la boca.
Algo me indica que no nomás dormí, sino que también ronqué y babeé. Ni modo, no es lo mismo la Bella durmiente que la Wanna durmiente...

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