24 agosto 2010

Jalosear

Una cosa son los ayúdame y otra son los que jalosean.
Me perdonarán la obviedad, pero el término surge de Jalos, lugar de donde algunas de mis compañeras de la universidad provenían. Ellas crecieron en su casa como princesas y siguen viendo a todos como plebeyos, por lo que todos no somos más que simples sirvientes para ellas. Sin importar el rango o jerarquía, tanto el maestro, el señor del aseo, la señora de la tiendita, el compañero nerd, el chofer del camión, el director de la escuela y su asesor de tesis, todos, todos, todos, no somos más que unos gatos para ellas.
Si es que saludan en el messenger, ya te están pidiendo un favor antes de que contestes. Lo mismo pasa por teléfono, estás en el:  bien y t... Cuando te interrumpen para decir: Bien, oye, necesito un favor.
Jaloseadoras
Conforme pasa el tiempo o menor es su vergüenza, se incrementa el rango de desfachatez, con lo cual van dejando de pedir favores y comienzan a exigir:  Oye, ¿ya revisaste lo que te pedí? ¿Ya fuiste a donde te dije? ¿Encontraste lo que andaba buscando?
Parece que cuando pidieron el "favor" y les contesté: mmm no creo poder. Entendieron: "Ah, ¡perfecto! ¡¡Me encantaría hacerlo!! ¿Algo más que se te ofrezca?
Las jaloseadas son de diferentes magnitudes, conforme la confianza en el trato y el servilismo de la víctima aumenten, más complicado se va haciendo el favor.
Reviemos lo que sucede cuando quien jalosea es una compañera de trabajo:
1-¿Me puedes prestar una engrapadora?
2.-¿Me puedes dar grapas?
3.-No tengo hojas, ¿me das de las que te dieron a tí?
4.-Ay, ¿me traes un café?
5.-¿Dónde dejaste tu reporte? Creo que hay cosas de ahí que me sirven para el mío.
6.-Pásame tu reporte, ¿no?
7.-Oye, ¿te doy los datos y tú haces las gráficas?
8.- Házme las gráficas, los datos los sacas de las encuestas.
9.- ¿Por qué no me trajiste mi café hoy?
10.-Ya le dije al jefe que el reporte lo haremos entre los 2. ¿Te late si tú lo haces esta vez y yo la próxima? (Nota: Nunca habrá próxima, dirá que está ocupado o saldrá con alguna jalada para no hacerlo).

Cabe señalar que NUNCA se puede jalosear a un jaloseador. Los muy móndrigos saben cómo evitarlo: te piden otro favor más grande que el que tú les pides, te dan el cortón y se largan cuando estás a mitad de la frase: Oye, necesito..., te dicen que son extremadamente incompetentes y que de hecho ésa es otra razón por la que te piden tantos favores (aquí abusan de tu ego). O simple y sencillamente te contestan que no lo harán, que es algo que tú tienes que hacer, ¿o esperas que otros te resuelvan la vida?
A mí me jalosearon mucho en la universidad... El remedio no es decirles que no, porque se harán los mártires. Tampoco decirles que sí, porque van a estar dando lata para que ya cumplas con lo prometido. Lo mejor es sonreír y decir que harás lo que puedas, mientras piensas: Que vayan a jalosear a otros.

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