07 julio 2010

Vecinique

Ayer salí a correr. Ahí voy, detrás de mi perro, recorriendo las mismas calles de mi colonia en el mismo orden de siempre. Con el ipod a todo lo que da, corriendo nomás. Cuando dejé de correr y empecé a caminar, toda sudada, cansada, iba respirando como si fuera fumadora empedernida y es que en realidad llevo una semana que retomé el ejercicio, después de casi un año de no hacerlo. En fin, ahí voy.
Y sale a mi derecha, corriendo, con un perro jadeando agarrado de una correa, el vecinique. No lo conocía. Tendrá unos treinta años. Va corriendo, con el mismo paso, no acelera de repente ni se va más lento, va constante. No jadea, no suda, no nada. Caray, si hasta parece que flotara. Y yo, abro mis ojos de japonesa y me le quedo viendo.
¿De dónde es él? ¿Cuándo se vino a vivir a la colonia? ¿En serio le gusta ese perro? ¡Está tan feo! ¿Me vio correr? ¡Ay, no! Me ve caminando, toda sudada y jadeando. Que horror.
Entonces aprieto el paso, quiero ver de qué casa salió. No lo había visto antes. Empieza a caminar, mi perro va y se arrima a oler el suyo. "¡No, Firulais!" (Hey, si no revelo nunca los nombres de nadie, tampoco lo haría de mi perro). Firulais obedece y se regresa a conmigo. El vecinique ni voltea a verme. Seguimos caminando, él da la vuelta por la calle donde vive doña Carmen y yo sigo, yo doy vuelta en la siguiente.
Así seguimos, él camina delante de mí, yo empiezo a correr, lo rebaso, vuelvo a caminar, él va corriendo y me rebasa, su perro jadea, mi perro va y lo huele. Completamos dos vueltas a la colonia así. A mí me faltaba sólo una para terminar mis kilómetros del día. Vuelve a dar la vuelta por la casa de doña Carmen y yo doy vuelta a la siguiente calle. Finalmente, nos topamos en el cruce de calles.

-Hola.
-Hola.
-¿Vives aquí?
-Sí.
-Oh, yo tengo un mes que me vine a esta colonia. Aquella es mi casa.
-Ah, yo llevo mucho tiempo aquí. Mi casa está a la vuelta.
-Me llamo Óscar.
-Hola, soy Wanna.
-¿Sales mucho a correr?
-Salía, apenas estoy recuperando el ritmo.
-Yo también, tuve un accidente hace 6 meses, apenas me estoy animando a correr.
-Oh, qué mala onda.
-Bueno, voy a seguir. Gusto en conocerte Wanna.
-Igualmente.

Les juro que antes de irse me cerró un ojo.

2 comentarios:

Anabell dijo...

¡Qué buena onda amiga! Igual y ya te ganaste otro admirador (pillina), o de perdis, ya ganaste un compa de caminata, jejeje.

A mí también me da gusto verte mojando la tierra. Todo bien con mi vida, nada más muuuuchos deberes. Quien me manda ser mamá y gente de sistemas, jejeje.

¿Y tú qué onda?

Ahorita que mis hijos están de vacaciones se me facilita salir por las tardes, por si un día andas por Guanatos y te late que nos tomemos un cafecillo.

Te mando un abrazote.

Anna Ge dijo...

Hey hermosa!!!!

Pues voy a estar yendo a la hermosa ciudad durante el mes de julio pero más temprano. Deja que sepa bien y te aviso, a ver si ya hacemos lo del cafecito!!

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