23 julio 2010

¿Quién viene por tí?

Me entretuve un poco recogiendo el material. Pero logré doblar hojas, quitar plastilina, guardar colores y acomodar papeles. Ahí voy, bajando las escaleras corriendo y tratando de no matarme porque están diseñadas más bien para caerse y quebrarse una pierna que para subir o bajar.

Cuando bajé, encontré que quedaban algunos de mis alumnos: El que es inquieto pero está atento a la clase. Y que por cierto me hizo reír mucho durante la clase, ya que llegó 40 minutos antes de la hora de inicio, acomodó las bancas, eligió su lugar para sentarme y se puso a platicar conmigo.

Cada que llegaba un nuevo compañero le decía: Eh, yo llegué temprano, fui el primero. Y cuando llegaron los 3 hermanitos tranquilos -porque hay otros 3 hermanitos pero esos son como la cola de Satanás-, los vio el inquieto, cómo llegaron corriendo, sudando y rojos, hiperventilando, y les dice, burlándose: Eh, llegaron tarde. En fin, me hizo reír  el orgullo que le daba ser el primero, aunque sea el primero en llegar a clases.

Bueno, a lo que iba. Estaba el inquieto, los 3 niños chistosos y las 2 hermanitas. Me acerqué con las hermanitas y les pregunté si estaban esperando que las recogieran. He aquí el diálogo:

Wanna: ¿Van a venir a recogerlas?
Hna. 1: Sí.
Wanna: También van a venir a recogerme, pero no han llegado.
Hna. 2: ¿Quién viene por tí? ¿Tu mamá o tu esposo?
Wanna: Eh, mi mamá, yo no estoy casada.
Hna. 1: Oh. ¿Cuántos años tienes?
Wanna: 23.
Hna. 1: Oh, yo me imaginaba que a los 23 ya me iba a casar.
Wanna: Sí... yo también.

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