31 julio 2010

El compañerito

El compañerito aparece en una situación académica. No es compañero de trabajo, es de un momento estrictamente académico. Es compañero de clase, conocido de conferencias, asistente a un curso. De algo así. Es un participante de una situación donde pueda ejercer libremente su alto grado de inteligencia y conocimiento de cultura general. Le preguntas sobre libros y te da una larga gama de novelas, cuentos, historias largas, cortas, críticas, géneros, autores y demás. Le preguntas de música y siempre le gustarán cantantes no tan conocidos, música alternativa, un poco de rock pesado, y te dirá que también, a veces, ha disfrutado algún que otro éxito de los que salen en la radio.
Víctima femenina
No es galán de revista, pero tiene un no sé qué que logra tener a todas las féminas babeando siempre. El maestro lanza una pregunta y él la contesta citando al menos 3 autores y con una seguridad increíble. El maestro lanza otra pregunta y el compañerito contesta citando 2 autores nuevos y haciendo referencia a algo que otro compañero del curso acaba de decir. Aunque sea una burrada lo que el otro acaba de decir. Las mujeres comienzan a suspirar con la segunda opinión que da. A la tercera vez que opina, da una respuesta o hace una crítica, todas voltean sus asientos para poder verle de frente. El 10% de las mujeres no vuelven a voltear su asiento hacia el frente del salón, lo dejan volteando hacia el compañerito aunque tengan que torcer el cuello para seguir la mirada del profesor.
El compañerito toma mate, café americano muy cargado o un extraño menjurge de té con especias verdes. Fuma cigarros de los más baratos porque tienen un sabor más fuerte, o de plano no fuma porque cuida mucho su salud.
No hace ejercicio físico, sólo mental. Y no necesita el físico, está en una endemoniada perfecta forma que no necesita nada.
Siempre trae un libro en la mano. Detesta las películas comerciales, le gusta el cine de arte y las películas en blanco y negro. Te habla de cualquier tema, en todos sabe lo elemental, lo curioso, lo desconocido. Lo que hace que todos se queden con la boca abierta y el ojo pelón.
Comienza a arrancar suspiros entre las mujeres de otros grupos o cursos que con sólo verle pasar le encuentran atractivo. Y cuando comienza a esparcirse la voz de que es toda una eminencia, bueno, es el acabose. Las que son sus compañeras presumen: "Sí, me siento al lado de él", "sí, platicamos en el receso", "sí, me acompañó hasta la parada de camión", "sí, me dio ride en su carro".
El compañerito no tiene novia, lo que lo hace supuestamente "alcanzable" para cualquiera de las que andan detrás de él. El problema es que el compañerito no piensa en nadie más que en el compañerito. No tiene tiempo para novia, no quiere. Simple y sencillamente, no hay ninguna a su altura.
El compañerito seguirá eternamente haciendo amigas y derrochando pasión por todos lados. Alborotando hormonas de chavas de 20 años, mujeres de 30 y locas desesperadas de 45 en adelante que quedan todas, todas, todas, endiosadas por el compañerito.
Los hombres simplemente se hacen compas de él. Lo envidian en secreto y hacen esfuerzos increíbles por parecerse a él.
¿Compañeritas? De esas no existen. Si la mujer es muy inteligente, es una vieja amargada que no pudo ser mujer de familia. "Zorra apretada, seguramente no tiene quién la satisfaga". Eso piensan todos de ella.
El compañerito no pela a nadie más. Nadie en su mundo será tan interesante como él.

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